Un proyecto universitario demuestra que la energía solar puede ser una herramienta real para el cambio social
Como ya es bien sabido, el uso de las energías renovables es una de las principales claves para alcanzar un futuro sustentable. Estas logran reducir el uso de los combustibles fósiles, lo que conlleva una menor emisión de carbono.
Pero no todos tienen acceso a este tipo de tecnologías; las comunidades rurales quedan muy excluidas de su implementación o incluso de sus conocimientos, si no tienen los medios para llegar a ellas, y por consiguiente tienen que recurrir a energías convencionales que pueden resultar muy costosas para ellas o incluso no llegar a tener acceso a esas energías.
Este artículo explora un proyecto universitario que busca brindar apoyo a estas comunidades rurales y a su vez difundir el uso de las mismas dentro de la comunidad estudiantil y social.
Un proyecto que nace en la Universidad
La Universidad Técnica de Cotopaxi evaluó el impacto de los proyectos de implementación de este tipo de energía en las comunidades rurales de Cotopaxi, Ecuador. Dentro de él se encuentran incluidos docentes y estudiantes, los cuales buscan fomentar más la investigación y el conocimiento de estos sistemas.
La cooperación universitaria es clave para la implementación de estas iniciativas porque aporta recursos, conocimiento técnico y capacitación, lo que permite empoderar a las comunidades locales y fomentar una cultura de sostenibilidad.
La crisis energética en el Ecuador en los últimos tiempos ha crecido de manera exponencial produciendo un gran impacto social, la sequía se ha incrementado, la intensa radiación solar ha llevado al aumento de temperaturas muy altas y por ende la disminución de fuentes hídricas con un notable descenso en el caudal de los ríos, del cual la comunidad universitaria está muy al pendiente de esto.
¿Cómo funciona la solución basada en la energía solar?
Se realizaron dos proyectos, uno de implementación de un sistema fotovoltaico para la carga de dispositivos móviles y otro es la implementación de un sistema de videovigilancia utilizando energía fotovoltaica, buscando mejorar el consumo de energía eléctrica y capacitando a estudiantes y miembros de la comunidad rural en el manejo y mantenimiento de los sistemas fotovoltaicos.
Ambos proyectos tienen enfoques sociales pero a su vez ambientales contribuyendo a la reducción de emisiones de CO2, incluyendo beneficios socioeconómicos en áreas diferentes dentro de la comunidad. En cuanto a la sostenibilidad, ambos proyectos apuestan por el uso de energías renovables, lo que asegura que los beneficios continúen a largo plazo y bajo impacto ambiental.



